martes, febrero 26, 2008

Lucha de lodo en la política

En estas últimas semanas hemos visto cómo los aspirantes a la presidencia de los EE.UU., John McCain y Barak Obama, han sido víctimas de la guerra sucia en la política.

Me recuerda a la frase célebre del maestro motivacional Dale Carnegie, “nadie patea a un perro muerto.”

Qué casualidad que estos dos contendientes son los que van más alto en las encuestas y en los votos delegados para representar a sus respectivos partidos en los comicios presidenciales del próximo mes de noviembre.

Por un lado a John McCain, candidato por el Partido Republicano, se le ha acusado de un romance extramarital.

El diario The New York Times sacó un reportaje sobre el supuesto affaire que John McCain sostuvo con Vicki Iseman, una cabildera en Washington, quien además es 31 años más joven que McCain.

Cierto o no, el caso es que la acusación no es de relevancia para la cuestión política del país; es un asunto personal y hablar de ello es invadir la vida privada de McCain. Lo mismo le hicieron a Clinton en el mundialmente conocido caso de Mónica Lewinsky.

La historia cambiaría si la relación con Vicki Iseman interfirió con las decisiones del senador para votar a favor o en contra de alguna propuesta donde la población podría verse afectada.

Pero si solo se trata de una relación extramarital pues es muy su problema y no se vale tratar de desprestigiarlo por esa cuestión personal.

Siempre salen los que dicen, “si fue capaz de engañar a su esposa, qué no le hará al país.” Pueden pensar lo que quieran, pero no dejarán de ser simples suposiciones.

Ahora, al aspirante demócrata Barak Obama le han jugado sucio en estos últimos días al circular por internet una imagen de él vistiendo turbante en una visita que hizo a Kenia en el 2006.

Con ello, algunos grupos lo han acusado de ser musulmán. Como si usar turbante o practicar el Islam fuese algo malo.

Pero a pesar de que Barak Obama no es musulmán (es cristiano), los ruines autores de esta acción lo saben muy bien: la imagen del Islam en la población ignorante de los EE.UU. es negativa y ello pudiera ahuyentarle votos a Obama.

El uso del miedo y el desprestigio es el recurso de los cobardes. Sin embargo, desafortunadamente a veces les funciona, como en las elecciones presidenciales de México en el 2006.

Exitosamente, el PAN pudo convencer con miedo a la población que de ganar López Obrador del PRD, éste se volvería un dictador al puro estilo Hugo Chávez.

Y conste que no estoy diciendo que uno era mejor alternativa que otro. Estoy hablando del uso de calumnias y del miedo para desprestigiar a un candidato y “robarle” votos.

Que “todos lo hacen” dirán muchos. Puede ser, pero qué triste que el discurso político de cualquier país sea entorpecido de la manera más baja.

A fin de cuentas, ¿quién pierde ante todo esto?

Sin duda alguna el pueblo, que en lugar de recibir un honesto e inteligente debate que servirá para elegir al más capaz para dirigir el rumbo de un país, recibe contenido inservible como repartición de insultos y acusaciones vacías que solo confunde a los votantes.

Y una vez más, la población terminará votando por el menos peor.

2 comentarios:

Héctor Diego dijo...

Totalmente de acuerdo en que se eleve el discurso político. En todos los casos.

También en el caso de López Obrador.

Acabamos de ser testigos de cómo su discurso ha desembocado en la calumnia y la intolerancia a miembros de su propio partido.

Ahora el Peje está haciendo justamente lo que criticaba. Estoy de acuerdo con que no se calumnie y no se meta miedo de gratis. Pero que también él lo respete.

Al final de cuentas todas las supuestas "mentiras estratégicas de campaña" de Calderón se están haciendo verdad gracias a las acciones de AMLO.

Y conste que no estoy criticando su mensaje en particular. Critico sus formas y su incongruencia.

Ricardo Villarreal dijo...

El diálogo de repartición de insultos inservibles y la incongruencia con que se discute me recuerda la frase que usan mucho en tierras gringas:

"Do as I say, not as I do."

Donde caen en una hipocresía porque del dicho al hecho hay mucho trecho.

Totalmente de acuerdo contigo. Y al final de sus campañas sucias, ya no me importa mucho quien ganó o perdió porque lo malo es que otra vez perdió el pueblo.