viernes, noviembre 28, 2008

Mercadotecnia de la muerte

Soy un crítico del amarillismo en los medios. Detesto cuando los periódicos aprovechan una nota de poca relevancia informativa pero con alto contenido de morbo para vender.

Pero el día de hoy el New York Times reportó una nota amarilla que me dejó pensando. Se trató de un empleado de un Wal-Mart en Nueva York que murió aplastado por una estampida de personas que forzaron la entrada a esa tienda en el popular día “Black Friday” de las ofertas en EE.UU.

El “Black Friday” es el viernes posterior al Día de Acción de Gracias (Thanksgiving) y desde los 60’s se le ha conocido de esa manera. Es uno de los días más activos en cuanto a compras se refiere en los EE.UU. y la mayoría de las tiendas ofrecen jugosas “ofertas” iniciando así la tradicional venta navideña.

Muchas de estas tiendas abren muy temprano, como a las 5 de la mañana, y con ello muchos clientes que buscan aprovechar las rebajas esperan en largas filas durante toda la noche.

Volviendo a la noticia, ésta no era para primera plana considerando que hay muchos temas más de relevancia mundial. Pero sí es para ponernos a pensar qué ocasionó la muerte y por qué el tumulto reaccionó de esa manera.

La muerte del empleado de 34 años no es lo más trascendente de la nota, sino el comportamiento animal de las personas que ocasionaron la muerte de este inocente de la manera más inhumana posible.

No se trató de un borracho a 200 km/h que se embarró contra un muro de acero, tampoco sobre un señor celoso que acuchilló a su esposa, ni mucho menos de un suicida que se tiró de un edificio.

El New York Times reporta que cerca de 2,000 personas esperaban afuera de Wal-Mart empujando contra las puertas de la tienda minutos antes de abrir. Una vez que quebraron la puerta tumbaron al empleado y lo pisotearon sin detenerse a ayudarlo hasta matarlo.

Y todo por las “ofertas.” La estampida no se debió a que la gente escapaba de un incendio o de un huracán, ni tampoco eran personas muriéndose de hambre que vieron un camión lleno de alimentos, se trataba simplemente de “ofertas” de cosas materiales.

Me llama mucho la atención porque esto no pasó en un país tercermundista que sufre de escasez o conflictos. Pasó en los EE.UU., una potencia mundial donde reina la abundancia.

¿A qué estamos llegando como humanos? ¿Cómo es posible que la mercadotecnia de las “ofertas” nos convierta en animales salvajes? ¿Por qué nadie se detuvo a ayudarle a esta persona? ¿Valía más el televisor en rebaja que su vida?

Detengámonos por un momento a pensar. Algo anda mal.

1 comentarios:

Héctor Diego dijo...

No hay duda. Algo anda MUY mal.