martes, diciembre 23, 2008

Los mexicanos no deseados

Ahora con la crisis económica mundial, pero con orígenes claros en los EE.UU., hay un tema del que se ha platicado y que está relacionado a los inmigrantes mexicanos que laboran sin documentos en los EE.UU.

A finales de octubre y principios de noviembre pasados, algunos medios de comunicación afirmaron que muchos mexicanos regresarán al país indefinidamente debido a la escasez de trabajos producto de la crisis estadounidense.

El 26 de octubre, El Norte reportó que tan solo en la frontera de Sonora, unos 1,500 mexicanos regresan al país cada día.

Hace un par de semanas me tocó ir a un evento navideño que organizó el Cónsul de México en Santa Ana, que tiene jurisdicción sobre Orange County, uno de los condados más ricos del estado de California ubicado al sur de Los Ángeles.

El Cónsul, Carlos Rodríguez y Quezada, habló sobre este tema y aunque reconoció que sí existe un movimiento de paisanos regresando a México, mencionó también que tal fluctuación no es tan exagerada como la que manejan los medios.

Por otro lado, platicando con familiares y amigos en Monterrey, México me comentan que se empieza a ver un flujo de gente en busca de trabajo en las diferentes zonas industriales de la ciudad. Este nuevo comportamiento concuerda con el reporte del retorno de los mexicanos.

Con ello, los trabajadores y desempleados mexicanos "de planta" empiezan a sentir una amenaza: la competencia por los pocos trabajos que quedan se agranda. Y no faltan los comentarios quejosos de los que se sienten amenazados por los otrora indocumentados, "¿Qué hacen aquí? Que se regresen a EE.UU."

Lo más interesante es que muchos de estos quejosos son los mismos que defienden a estos ilegales cuando trabajan en EE.UU. diciendo que "EE.UU. depende de esos mexicanos que hacen trabajos que los gringos no quieren."
Ahora resulta que ya saben lo que sienten muchos estadounidenses con respecto a los millones de mexicanos indocumentados en su país. Se les volteó la tortilla.

Y más grave; debe ser un golpe muy duro para los mexicanos indocumentados en EE.UU. que regresan al país recibir un trato discriminatorio, pero ahora de sus mismos connacionales.

La mentalidad del mexicano nunca dejará de intrigarme.