Como si estuviera preparándome para una carrera, el día de hoy recorrí 50 kilómetros en mi bicicleta.
Como era 4 de julio, el acceso a muchas calles cerca de la costa estaba cerrado para los automóviles. De esta manera, muchos ciclistas, como Katie y yo, aprovechamos la oportunidad de disfrutar en bici las desoladas avenidas.
Aunque claro, teníamos que esquivar uno que otro borracho que salía de la playa con todos los festejos de una de las celebraciones más grandes en EE.UU., el día de independencia.
En un momento nos detuvimos en la playa para admirar una escena única. La playa estaba tan colorida y llena de gente como jamás la había visto. Los asadores ni se digan, familias preparando hamburguesas, costillas, hot-dogs, filetes, y todo tipo de guisados distintivos.
Y así como los americanos celebran el Cinco de Mayo y San Patricio, en EE.UU. el día de independencia lo celebran TODOS. En los festejos vimos reunidas a todas las culturas posibles. Además de los americanos blancos, hispanos, afroamericanos, hindúes, asiáticos, y árabes, entre otros, se dieron cita a festejar y convivir.
¿Qué muchos americanos ni siquiera saben qué se celebra el 4 de julio? ¿Qué pocos saben de quién se independizaron y en qué año? Eso ya no importa. No hubo derroches arrogantes militares donde se presumen tanques y aviones de guerra. Nada de eso. Simple y sencillamente las familias fueron a divertirse, a olvidarse momentáneamente de la vida, de los problemas.
Con la crisis económica que enfrentan muchas familias en EE.UU. y miles de desempleados, hacía mucho tiempo que no veía a los americanos tan amigables y sonrientes. Había muchos policías vigilando, pero estaban casi como el portero en un juego de futbol donde el rival no genera ninguna llegada: totalmente aburridos.
Mientras escribo esto, escucho los cohetes y los fuegos artificiales a la distancia. Sé que sobre todo los niños los han de estar disfrutando mucho.
Pero como en navidad, donde durante esos festejos todo es alegría y todo mundo es muy amable, a partir del lunes todo volverá a la “normalidad.” Así es esto; los humanos somos seres muy raros.
Sin duda alguna, fue un excelente paseo en bicicleta.