La religión siempre es un tema delicado que muchos prefieren evitar. De entrada les digo que no creo en ninguna religión pero me considero una persona espiritual. Pero el asunto no es la religión en sí, sino la intolerancia que existe que no permite hablar con libertad sobre religiones.
Esa intolerancia que hace que la gente se ciegue a no querer saber nada sobre otras religiones. Esa cerrazón de pensar que la religión de uno es la única verdad y las demás son una inminente amenaza que debe ser eliminada.
De hecho, la principal causa de muerte que sufrió el planeta en todo el siglo XX fue precisamente la intolerancia religiosa.
Pero no solo hay muchas personas que no saben nada sobre la historia y las creencias de otras religiones, sino que no saben ni de su propia religión.
Según Stephen Prothero en su libro What Every American Needs to Know – And Doesn’t, solo la mitad de los cristianos en EE.UU. puede mencionar uno de los 4 evangelios del Nuevo Testamento (Mateo, Marcos, Lucas y Juan); solo una tercera parte sabe quién dio el Sermón en la Montaña (Jesús) y por si fuera poco, el 75% cree que la frase “Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos” proviene de la Biblia cuando en realidad es un aforismo de Benjamin Franklin.
Tom Krattenmaker del USA Today menciona que la preocupación por el analfabetismo teológico en los EE.UU. se justifica debido a la influencia tan poderosa de la fe que se encuentra sumergida en la cultura y política estadounidense.
Esto ha ocasionado que muchos grupos apoyen la educación religiosa en las escuelas públicas. Por ejemplo, en el estado de Georgia se aprobó una ley que permite enseñar la Biblia en las escuelas públicas.
Yo no estoy de acuerdo en que la religión sea una materia escolar, antes prefiero que la música sea una materia obligatoria. Pero estoy de acuerdo con Krattenmaker en dos puntos: Primero, si se va a educar sobre la Biblia los maestros deben respetar la diferencia entre promover la religión y educar sobre la religión; y segundo, si se va a educar sobre la religión no se limiten exclusivamente a la Biblia, enseñen budismo, judaísmo, y en especial enséñenles sobre el Islam.
Comento sobre el Islam porque en los EE.UU. equivocadamente se ha relacionado a esta religión con el terrorismo, y muchos musulmanes y sus mezquitas en este país han sufrido ataques de vandalismo.
Wajdi Said, director del Fondo Musulmán de Educación, menciona que hay mucha ignorancia sobre el Islam en los EE.UU. Entre otras cosas señaló que el Islam permite el casamiento de musulmanes con cristianos y judíos.
Además mencionó que la historia del Islam con otras religiones no ha sido siempre adversaria. “El cristianismo y el judaísmo florecieron bajo la protección de líderes musulmanes a través de la historia. Somos una religión que acepta a todos. Tenemos que educar a los americanos sobre el amor que predica el Islam.”
Desafortunadamente los medios de (des)información se han encargado de representar al Islam en la cara del grupo terrorista al-Qaeda y su líder Osama Bin Laden. Adicionalmente, la violencia que se desató en el Medio Oriente tras la publicación de la controversial caricatura de Mohammed le dio más legitimidad a estas representaciones negativas sobre el Islam.
Pero cientos de millones de musulmanes conducen sus vidas en armonía, trabajan y practican su religión en paz. ¿Entonces?
¿Cómo alcanzar la tolerancia religiosa? Varios grupos independientes como Ad Council y MoveOn.org han creado campañas en los medios para vencer a la intolerancia de todo tipo. Pero se necesitan más esfuerzos.
¿Se deberá entonces entrar a las aulas, como sugiere Krattenmaker, para que las nuevas generaciones aprendan sobre el Corán y otros libros religiosos? Si eso ayudará a vencer el mal de la intolerancia religiosa, apoyo la iniciativa.